Cataluña

Cataluña es una de las regiones más conocidas de España. Región fronteriza con Francia, es una de las zonas más equilibradas de todo el país y, posiblemente, de toda Europa, gracias a que se puede encontrar casi de todo. Desde estaciones de esquí hasta hermosas calas de color esmeralda, aeropuertos internacionales, escuelas de negocios, tren de alta velocidad... y por supuesto, una gastronomía y un clima increíbles.

 

Las dos zonas más interesantes de la región en términos inmobiliarios son su capital, Barcelona, y la Costa Brava.

 

Veamos por qué.

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Barcelona

Barcelona es la capital de Cataluña.

 

Fundada hace más de 2000 años por los romanos a orillas del mar Mediterráneo, es una de las 20 ciudades más visitadas del mundo y es el centro de la política catalana, la principal potencia económica de la región y una de las más importantes de España. Algunas de las mejores cosas de Barcelona son su equilibrio y sus cualidades extendidas.

Tiene las ventajas de ser una gran ciudad europea y en su proximidad inmediata, a un máximo de 2 horas en coche, puedes encontrar playas, esquí y montaña, viñedos, golf, fútbol, grandes universidades, hospitales y por supuesto, gastronomía rica y diversa y clima suave todo el año.

 

Además, por todo lo anterior y por su potencia turística, en los últimos años se ha convertido en uno de los polos más fuertes de inversión inmobiliaria del sur de Europa.

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Costa Brava

La Costa Brava es una zona situada en la comarca del Bajo Ampurdán, en la costa norte de Cataluña, a tan sólo hora y media en coche de Barcelona.

 

Llamada por muchos la Toscana española, en un radio de 40 km combina pueblos medievales, campos dorados, viñedos y pueblos blancos de pescadores rodeados de hermosas aguas mediterráneas.

En los últimos 60 años se ha convertido en uno de los destinos vacacionales preferidos por los catalanes adinerados y en las dos últimas décadas ha atraído también inversión extranjera.

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